Cada tarde, Coquí espera el familiar pregón del Manisero —«¡Maní! ¡Maní!»— y observa la calle bajo su ventana, aguardando a que aparezca. Siempre se saludan de su manera especial: Coquí…
Read more
Cada tarde, Coquí espera el familiar pregón del Manisero —«¡Maní! ¡Maní!»— y observa la calle bajo su ventana, aguardando a que aparezca. Siempre se saludan de su manera especial: Coquí se mete los pulgares en las orejas y le saca la lengua a Emilio. Y Emilio, para su gran diversión, hace lo mismo. Noche tras noche, los dos amigos continúan su ritual.